lunes, 17 de julio de 2017

Matar a un ruiseñor, de Harper Lee

FICHA TÉCNICA
Autora: Harper Lee
Obra: Matar un ruiseñor
Género: Gótico Sureño
Editorial: Ediciones B
Año publicación: 1960
Páginas: 435

RESEÑA DE J.E.M. CELESTE


Sobre la autora:
Nelle Harper Lee (Monroeville, Alabama) Nació un 28 de abril de 1926 y gracias a su sensibilidad, bondad y humildad, características adheridas a su novela, consiguió vivir durante noventa años, hasta que finalmente falleció el 19 de febrero de 2016.
La novela aunque, como ella en ocasiones ha dicho, no es autobiográfica sí que tiene un paralelismo con su propia infancia. De niña, en Monroeville una pequeña localidad de Alabama, vivió muchas aventuras y experiencias similares a las que le ocurren a la narradora de su novela, Scout Finch. Por aquel entonces la discriminación racial estaba al orden del día, y como su padre era abogado, al igual que el padre de Scout pudo sentir en su propia piel, muchos de las injusticias que se llevaron a cabo por aquel tiempo con las personas de color.
Durante más de cincuenta años, y tras estar refugiada en su propia guarida, sin conceder entrevistas ni salir en medios públicos, Matar un ruiseñor fue la única novela de Harper Lee, hasta que en 2015, publicó una secuela de Matar un ruiseñor: Ve y pon un centinela, novela que trata sobre la joven Scout Finch.
Sobre la obra:
Matar un ruiseñor es una obra maestra, escrita con gran dedicación y cariño, que a lo largo de sus páginas te permite meterte en la piel de su joven narradora Scout de 6 años de edad y vivir una serie de experiencias que para un niño de su edad suelen ser muy complejas y duras, pero que para ella y su hermano, Jem, gracias al gran amor y apoyo de su padre, Atticus, les mostrará la verdadera cara del mundo de un modo dulce, divertido e inocente.
La historia transcurre en la ficticia población Maycomb, a lo largo de tres años de la vida de Scout. Al principio y gracias a un extraño personaje que vive en la casa de al lado, Boo Radley, Scout, Jem, su hermano cuatro años mayor que ella, y su amigo Dill, el cual pasa el verano en Maycomb con su tía Rachel, se ven completamente involucrados en una trama divertida, ingeniosa y de suspense, en la que intenta averiguar qué le paso a Boo, y se inventan ingeniosos métodos para hacerlo salir de la casa en la que lleva años encerrado. 
Con el paso del tiempo, se ve como poco a poco, Jem va dejando atrás su niñez y entrando en una época más compleja de su vida con sus repentinos cambios de humor: la adolescencia. Scout que aún sigue en esa primera fase, no consigue entenderlo pero a pesar de sus pequeños roces y peleas ambos dejan ver a lo largo de toda la historia pequeños gestos de amor, que te hacen conocer la magnitud que adquiere su fraternal relación.
Por ese entonces, Atticus, el padre de Scout y Jem, está inmerso en la defensa de un complejo caso, en el que un hombre de color ha sido acusado por violación. Esto hará que las fantasías y diversiones de los hermanos se vean afectadas por las críticas y desconformidades del resto de habitantes, los cuales llamaran despectivamente a su padre: “ama negros”.
Por otro lado Cal, la criada de color de la familia Finch, les transmitirá a los niños esa figura femenina que quedó ausente con la pérdida de su madre, y les mostrará ese otro mundo desprestigiado por los blancos desde dentro.
Finalmente, Atticus no consigue demostrar la inocencia de Tom Robinson y éste es condenado, dejando una semilla de injusticia e impotencia en los corazones de Scout y Jem. Este suceso, desencadenará la ira del padre de la joven violada, y someterá, en la última parte de la historia, a la familia a un lúgubre desenlace, en el que la misteriosa figura de Boo Radley cobrará importancia salvándolos con su inocente canto de ruiseñor.
Enseñanzas y valores:
Matar un ruiseñor no se queda simplemente en una simple reflexión de las propias vivencias de la autora, sino que va más allá y trata de transmitir los sentimientos, miedos, aspiraciones de la gente de aquella época. Además de hacer pensar sobre las inmoralidades llevadas cabo por aquel entonces. 
A lo largo de la obra se tratan temas tan polémicos como: la violación, la injusticia racial y la destrucción de la inocencia. Bajo un trasfondo cálido e inocente como lo puede llegar a ser la mirada de un niño. Una obra que consigue calar en el corazón de personas de distintas edades y hacerles reflexionar a cada una según sus experiencias, vivencias y conocimientos.
Otro valor importante que se puede observar a lo largo de estas cuatrocientas páginas, es el de la importancia del amor paternidad. Pues Atticus, es una figura clave en la historia sin la cual, ésta no tendría sentido. Su moralidad, honor, valor, bondad y amor son todo un ejemplo para abogados, padres o cualquiera que aspire o desee ser mejor persona en general.
Análisis de la narración:
La delicadeza y sutilidad con que Harper Lee plasma todo lo que desea, le concede a su obra una dimensión mucho mayor a cualquier otra novela dramática. Sus palabras no desprenden melancolía en ningún momento, sino más bien ironía, fuerza y amor. Sus frases y reflexiones han sido perfectamente construidas, dejando en cada una de ellas una parte de la esencia del candor de Lee.
Opinión personal:
A lo largo de toda su lectura he sentido dolor, impotencia y mucho amor y admiración por esos personajes nobles e inocentes que nos presenta la autora. Este libro ha dejado una huella en mí, que espero que no llegue a desdibujarse con los temporales que el tiempo nos envía a lo largo de la vida. Una historia que me ha hecho pensar, reflexionar, aprender y cuestionarme la esencia de las personas. Por último, solo me queda decir, aunque creo que se sobreentiende, que me ha encantado.

Frases y reflexiones hermosas de la obra
“Hasta que temí perderla, jamás me embelesó la lectura. A uno no le embelesa respirar.” P. 36

“—Scout en primer lugar convivirás mejor con todo tipo de persona si eres capaz de aprender un truco sencillo: no se entiende realmente a nadie hasta que consideramos las cosas desde su punto de vista.” P. 53

“Las personas sensatas no se enorgullecen de sus talentos.” P. 158

“La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia individual.” P.167

“—Hija, no es un insulto que a uno le den un nombre que a otro le parece malo. Ello le demuestra a uno lo mísera que es la otra persona, y no le hiere.” P. 173

“Uno es valiente cuando, sabiendo que ha perdido y antes de empezar, empieza a pesar de todo y sigue hasta el final pese lo que pase.” P. 178

“Al observarla empecé a pensar que se requería cierta habilidad para ser mujer.” P. 182

“—¿Y por qué tendría que llorar, señor Raymond?

—Llorar por el infierno puro y simple en que unas personas hunden a otras… sin detenerse a pensarlo. Llorar por el infierno en que los hombres blancos hunden a los de color, sin pensar que también son seres humanos.” P. 313

miércoles, 12 de julio de 2017

El Efecto Starlux, de Juan Ballester


Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios
Acuerda:
Conceder el PREMIO DE LA CRITICA 2012 a la obra EL EFECTO STARLUX de Juan Ballester (Editorial Cuanto Te Quiero), por su decidida apuesta literaria en la construcción de una historia que aborda los conflictos fundamentales de la vida: El Amor, La Muerte y El Tiempo, tratados en un tono directo y coloquial.

PREMIO MEJOR NOVELA 2012

SINOPSIS

'Diles que se marchen' 
Aunque en los suicidios siempre impresionan más los motivos que el propio hecho de morir, los argumentos de Tino Polo colgaban por su peso en la torre del campanario de Vinaroz y la estampa era digna de su iglesia, la cual más parece una fortaleza medieval que un lugar de culto. Anteayer, Germán Casanova creía controlar la situación hasta que, al llegar a la sala de autopsias, fue al armario-vitrina a por unas tijeras y descubrió que sus manos temblaban, que no era un patólogo capacitado para practicar la cirugía sino un pobre hombre que se negaba a afrontar la pérdida de su mejor amigo; lo había visto tantas veces con el neopreno amarillo aguantando la respiración que no podía creer que el alma le hubiera abandonado. Y cuando Germán le sacó el escarpín derecho con la amarga sensación de que había quedado pendiente una charla entre ellos, averiguó, benditos los oídos, que Tino no lo iba a dejar con la palabra en la boca y que, si escuchaba con los ojos, respondería a sus preguntas en la conversación más íntima, sincera y anhelada que dos personas hayan tenido jamás.



OPINIÓN GANADORA CONCURSO 

VIAJE STAR LUX 

Los libros son como las primeras citas. Algunos dejan buen sabor de boca y ganas de repetir, los hay que concluyen con un adiós definitivo y otros los ventilamos a malas con un desabrido «hasta nunca». Con esta novela me ocurrió como en los idilios que calan hondo: me sedujo por su apariencia y me conquistó lo que fui descubriendo poco a poco. Quizá porque desde las primeras líneas me ganó el personaje de Germán. Es difícil entender lo que siente un hombre que ha perdido a uno de sus padres demasiado pronto si no se ha pasado por ello. Sucede sin más. Un día el destino te mira fijo y te espeta a la cara «te ha tocado y te aguantas». De repente aprendes que eso que llaman suerte es una lotería sin gracia, a una edad en la que aún no te explicas por qué Sus Majestades se empeñan en traer cada seis de enero esas cosas de provecho que nunca pediste en las cartas. Es un hecho que marca el carácter, nos retrae y nos hace escépticos. Todo ello lo he visto en Germán y con él he descubierto que el miedo a la vida mata el amor. Tino, en cambio, me ha demostrado que un mal amor es capaz de matar por dentro. Y una vez muerta el alma, para qué seguir si lo que queda es morralla que sólo sirve para dar sustancia. En cuanto a las mujeres de la novela, las hay fuertes y admirables, pacientes, tozudas, conformadas… Y una dañina consigo y con todos, que me abstengo nombrar; en esencia más torcida que la mirilla de una carabina de feria y que no me ha dado ninguna pena, creo que se nota. He agradecido la narración carente de drama. La historia es compleja y dura. Pero se entreve en cada párrafo el humor propio de estas costas: muy negro, aún más ácido y con ese tufillo a azufre asociado al diablo y que aquí se usa para hacer petardos. Me han fascinado estos dos hombres. Razón e impulso. Germán el reflexivo y Tino el visceral. Mano a mano y mediante una conversación postergada demasiado tiempo nos conducen a través de cuatrocientas veintiuna páginas en las que pesa la traición. Una historia hecha de muchas, plagada de secretos, de recuerdos que duelen y de verdades no dichas. Pero también de reconciliación, de lealtad –magnífico Tito Carreras, inolvidable- y sobre todo de esperanza. De todo ello me quedo con una sola cosa: la amistad no se la lleva la muerte. Quiero creer que en esa página no escrita por el autor, Germán conserva un cavalier d’or en el bolsillo a la espera de que sea el tiempo quien decida la hora. Y cuando los años lo empujen a hacia el mar de las aguas infinitas, los dos se encontrarán de nuevo. Estoy segura de que Tino le guarda sitio acodado en la borda del Star Lux, con la mirada puesta en el horizonte y un brazo sobre los hombros de su hermano. Pero esa vez no habrá pregunta final, porque cuando navegas con viento a favor y en compañía de quien quieres bien, el rumbo y el puerto de atraque ya nada importan. 



JUAN BALLESTER

Nació en Valencia en 1959, estudió Derecho, ganó las oposiciones a registrador de la propiedad y vive afincado en Cataluña desde que en 1986 tomó posesión del Registro mercantil de Tarragona. Sus primeros años los dedicó a publicar numerosos trabajos de Derecho mercantil en revistas especializadas, cuatro libros de contabilidad y también artículos de prensa para las páginas salmón de algunos periódicos. Desde hace diez años publica en las pàginas blancas, produce series de dibujos animados, edita libros infantiles y promueve la construcción de bibliotecas en África. El Efecto Star Lux es su segunda novela, después de Qué haces con tus pies en mi piscina.

jueves, 29 de junio de 2017

EL TULIPÁN NEGRO DE ALEJANDO DUMAS


NOTA DE LA EDITORIAL
Alexandre Dumas, hijo de una viuda pobre y de un general forzudo, mimado, indómito, soñador, generoso hasta la prodigalidad, aprendió a leer y a escribir, nada de aritmética y un poco de latín con el cura del pueblo. Con estas bases, su pasión por Shakespeare y sus abundantísimas lecturas, consiguió llenar más teatros que Víctor Hugo y más lectores que cualquier otro novelista.

Los hermanos De Witt, protegidos del gran rey Luis de Francia, encuentran la muerte a manos de la enloquecida población de La Haya, que les cree culpables de conspiración. Pero antes de morir dejarán a su ahijado Cornelius unos comprometedores documentos. Mientras el joven botánico holandés Cornelius Van Baerle recibe la carta de su padrino De Witt en la cual se muestra partidario de la republica. Por la posesión de esa carta Cornelius es detenido y sólo la intervención de Guillermo de Orange le salva de la muerte. Pero el joven botánico tendrá que pasar toda su vida en la cárcel, donde, en compañía de la joven Rosa, se afanarán en conseguir lo que más desea en el mundo: el bulbo del tulipán negro.


OPINION PERSONAL

Ignoro que entiende la crítica en general por una novela de aventuras, pues no he encontrado ninguna entre sus más de trescientas páginas. Sin embargo, bien, bien para los amantes de la novela romántica, porque El Tulipán Negro es una novela sobre los amores de Rosa y nuestro protagonista, Cornelius Van Baerle, Enamorado a su vez de la horticultura y de los tulipanes, alguien que consagra su existencia para obtener el tulipán más codiciado, el negro.
Quien se acerque a estas páginas buscando alguna similitud con las aventuras de Los tres Mosqueteros o la venganza del Conde de Montecristo, se equivoca, pues no tienen nada en común salvo la injusta pea de presidio para un inocente.
Casi me atrevería a decir que estamos ante un tratado de horticultura, tema en el que el autor se recrea, en mi opinión, hasta el cansancio. (dado que personalmente no es un tema que me atraiga en absoluto). Si bien es cierto que Dumas nos retrata la época de una manera magistral y nos sitúa en una Holanda del siglo XVII, plagada de revueltas sociales tras la guerra con Francia, y a un Guillermo de Orange, Salomónica en muchas de sus puestas en escena.
Como en toda trama que se precie, existen los buenos, que en este caso son demasiado buenos, inocentes, puros y castos, y los malos, que lo son hasta el extremo. No me han acabado de gustar los personajes, los encuentros poco trabajados y demasiado inocentes, diría que simples, y no creo que eso sea un fiel reflejo de la época, pero es lo que tenemos.
Si te gusta la horticultura mezclada con el romanticismo casto y puro, es una lectura recomendable, de lo contrario, te dejará indiferente del mismo modo que me ha dejado a mí.

miércoles, 14 de junio de 2017

EL HOMBRE INVISIBLE, DE H.G. WELLS

DATOS DEL LIBRO

·         Nº de páginas: 216 págs.
·         Editorial: ALIANZA EDITORIAL
·         Lengua: CASTELLANO
·         Encuadernación: Tapa blanda
·         ISBN: 9788420677224
·         Año edición: 2005
·         Plaza de edición: ES
·         Traductor: JULIO GÓMEZ DE LA SERNA

NOTA DE LA EDITORIAL

Escrita en 1897, poco después de La máquina del tiempo (BT 8053), El hombre invisible ­cuyo personaje central ha alcanzado, como Drácula o Frankenstein, un lugar en el imaginario del mundo moderno­ da forma definitiva a uno de los motivos que habrían de cobrar más relieve, y en cierto sentido hacerse pavorosa realidad, en el siglo xx: el del uso irreflexivo e inescrupuloso del conocimiento científico y las consecuencias nefastas de ponerlo al servicio de causas egoístas o espurias. Admirado por generaciones de lectores, Herbert George Wells (1866-1946) fue uno de los padres ­acaso el más notable­ de la ciencia-ficción, trascendiendo sus relatos, tan sencillos en la forma, la mera anécdota, para transformarse en fábulas imprescindibles de nuestro tiempo.

RESUMEN DEL LIBRO

Escrita en 1897, poco después de La máquina del tiempo (BT 8053), El hombre invisible ­cuyo personaje central ha alcanzado, como Drácula o Frankenstein, un lugar en el imaginario del mundo moderno­ da forma definitiva a uno de los motivos que habrían de cobrar más relieve, y en cierto sentido hacerse pavorosa realidad, en el siglo xx: el del uso irreflexivo e inescrupuloso del conocimiento científico y las consecuencias nefastas de ponerlo al servicio de causas egoístas o espurias. Admirado por generaciones de lectores, Herbert George Wells (1866-1946) fue uno de los padres acaso el más notable­ de la ciencia-ficción, trascendiendo sus relatos, tan sencillos en la forma, la mera anécdota, para transformarse en fábulas imprescindibles de nuestro tiempo.

IMPRESIÓN PERSONAL

El autobús se ha convertido últimamente en la mejor forma de leer este tipo de libros de bolsillo que puedes llevar sin problema alguno en cualquier lugar, sacarlo, si encuentras asiento libre, y disfrutar de su lectura durante el trayecto. Reconozco que la voz que anuncia mi parada, me pilla, en la mayoría de ocasiones, en medio de alguna refriega producida por nuestro hombre invisible, cosa que me importunaba, pues como suele ser, siempre tenía que dejar la lectura en el punto más interesante del capítulo.
Ha resultado ser una lectura interesante y directa, sin tapujos. Desde el primer momento, cuando aparece un hombre vendado hasta las orejas en la posada de Iping, sabes que estás leyendo “El hombre invisible”. No encierra misterio alguno, nuestro célebre escritor va directo al grano para abrirnos el escenario de par en par y que sea nuestra imaginación la que juegue y se divierta con las diferentes situaciones que nos retrata, en algunas ocasiones rozando la comicidad, en otras, la crueldad y el terror. De igual modo uno disfruta con los variopintos personajes que van apareciendo, no demasiado trabajados, pero sí peculiares y perfectamente identificables.
Es la historia de un científico joven, Griffin, que con el paso de los acontecimientos va mostrando un rasgo dictatorial, y a pesar de que siempre lo ha dibujado como un ser reservado, parco en palabras y brusco, carente de educación, se va superando a sí mismo hasta llegar al convencimiento de que su invisibilidad le conferirá el poder suficiente para instaurar un reinado de terror.
H.G. Wells nos muestra y demuestra que las monedas tienen dos caras, y lo que en un principio pudiera parecer que concede cierta ventaja a nuestro científico, poco a poco el lector se convence que en un mundo donde las personas son visibles, quien en realidad se encuentra en una posición de clara desventaja es el hombre invisible.
Competir con La Máquina del Tiempo o con La Guerra de los Mundos, obras de nuestro querido autor, no es lícito, pues aunque esta obra no haya merecido el reconocimiento que sí han alcanzado las otras dos mencionadas, no le resta emoción y sobre todo, el ser consciente de que en su momento fue una obra pionera de la ciencia ficción, tras la cual, se han escrito ríos de tinta con varias adaptaciones cinematográficas dando pie a innumerables apuestas similares.

Es una obra lineal, sin técnicas rebuscadas ni la utilización exagerada de los recursos literarios que todo escritor utiliza en su provecho para mantener pegado al lector a sus páginas. La historia de Griffin es lo que verdaderamente hace interesante esta obra.


viernes, 26 de mayo de 2017

LA CORTE DE CARLOS IV, BENITO PEREZ GALDOS



INTRODUCCION

Hablamos de la segunda entrega de la primera de las series de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós. El joven Gabriel sigue deleitándonos con sus aventuras, en esta ocasión, con las intrigas palaciegas que rodean el episodio llamado El proceso del Escorial. Se trata de la traición ideada por el heredero al trono, el príncipe de Asturias, Fernando, quien reinaría en España con el nombre de Fernando VI, “el deseado”, quien junto con un puñado de partidarios trama contra su padre, Carlos IV. En la obra se abordan, visto por los ojos de nuestro querido Gabriel, todo el proceso del referido hecho histórico que da pie a la revuelta de Aranjuez y al posterior 2 de Mayo de 1808. 

ARGUMENTO

Nuestro inexperto protagonista, vuelve a la capital después de su participación en Trafalgar. Gabriel se encuentra sirviendo como criado en casa de Pepita, una actriz que organiza en su casa cenas con personas de la Corte, y donde se comentan los últimos secretos de estado, sobre todo, el papel de Godoy y los pactos con Napoleón. Nuestro protagonista se enamora de la joven Inés, quien trabaja en su casa ayudando a su madre, una costurera que realiza trabajos por encargo y que tiene como clienta a Pepita, el ama de Gabriel. Inés, con su sencillez, pronto acapara la atención de Gabriel, quien se enamora perdidamente de la joven, descubriendo por su posición en la corte, un gran secreto que desconoce su amada.
Al encontrarse sirviendo como criado para su ama Pepita, la actriz que se rodea de cómicos y miembros de la corte, pronto se le abren las puertas palaciegas de la mano de la condesa Amaranta, pues parece que la noble señora, amiga personal de la reina y miembro destacado de la corte, se fija en la persona del joven Gabriel y lo toma a su servicio. Gabriel, aleccionado por su nueva ama, recorre los pasillos palaciegos y se sumerge en un ambiente de espionaje e intrigas donde las conspiraciones y la corrupción son plato del día.

IMPRESIONES

Más lenta que Trafalgar, adquiere una velocidad de vértigo solo en su parte final. Escrupuloso con los hechos históricos narrados, los personajes de ficción ofrecen un valor añadido que permite al autor sumergirnos en una trama imaginaria que nos ilustra sobre las intrigas palaciegas desde una perspectiva imaginativa y bien urdida.
Galdós, libre del corsé que es narrar la propia historia con rigor, que lo hace con especial maestría, nos deleita con su buen hacer en el retrato de la vida cotidiana de nuestra España del siglo XIX.
El afamado autor, provisto con las armas literarias que le son inherentes, y gracias a la puesta en escena de Gabriel y los personajes que le rodean, nos allana el camino, entre intrigas, espionajes y tramas palaciegas, en un hecho histórico que nos ilustra sobre aquellos acontecimientos que marcaron el devenir de nuestro país.    

Un hecho destacable, a mi parecer, es la constatación de nuestro joven protagonista de que está siendo utilizado por la condesa en su ansia por conocer todas las intrigas que se suceden a su alrededor, a lo cual el joven no está dispuesto, pues su juicio, su honra y su consciencia van en contra de tales actos. Pero Gabriel aprende pronto, y aprende bien, por lo que haciendo alarde de una valentía y osadía sin igual, es capaz de enfrentarse a la propia condesa y abandonar su servicio. 

miércoles, 24 de mayo de 2017

Bajo el mismo cielo y diferente estrella de Gaston Morata

“Bajo el mismo cielo y diferente estrella”

Gastón Morata

La historia de Granada no se ciñe solamente al reino nazarí. Gaston Morata lo demuestra en su quinta novela, “Bajo el mismo cielo y diferente estrella”, una obra que, si bien su disparo de salida coincide con las postrimerías del emirato de Granada, extiende su brazo varias décadas más allá de la toma de la ciudad. Con cerca de quinientas páginas estructuradas en un preludio, tres partes perfectamente diferenciadas entre sí y un epílogo, comienza el desarrollo de la trama cuando Pedro Ramiro de Alba, prior del monasterio de san Jerónimo, pide a la emperatriz Isabel de Portugal (esposa de Carlos V) que escuche la historia de un hombre acogido a sagrado, Khaled ben Majid, conocido por su nombre cristiano de Fernando Alijarte, criado de Ibrahim Comixa, con objeto de lograr su libertad como condenado a galeras.
            Es de justicia dar comienzo a esta reseña diciendo que nos encontramos ante una obra de indudable valor histórico, social e incluso civil. Al contrario que en sus anteriores libros, “El perfume de Bergamota”, “La muladí”, “La chanfaina” o “Quimeras de plomo”, la que nos ocupa no estaría clasificada, a mi entender, como novela histórica, sino que se encuadraría dentro del subgénero dentro de la historia novelada, donde prácticamente no existe la ficción, sino que el autor se limita más bien a la historia.
En la primera parte cuenta los últimos años del reino nazarí. Iniciada con una detallada descripción del monasterio de san Jerónimo (de su capilla mayor, entre otros muchos lugares del edificio), cuenta las aventuras y desventuras de Boabdil, de su padre, Muley Hacén, de su tío El Zagal y de mil y un personajes que iluminan con luz propia cada capítulo del libro, hasta que los Reyes Católicos consiguen hacerse con el último bastión musulmán de la península con la firma de las capitulaciones de Santa Fé. Despechado por su padre, que lo considera culpable de la muerte de su esposa en el parto que lo alumbró, Fernando Alijarte entra al servicio de la familia Abén Comixa, concretamente de Ibrahim, un hombre tirano que no le deja la más mínima libertad de movimiento a lo largo de toda la novela, un ser que solo persigue, como Gastón Morata se encarga de dejar patente, el dinero, la fama y el poder. En esta primera parte se narra, entre otras muchas aventuras, cómo Isabel de Solís seduce a Muley Hacén, un rey bravucón que se niega a pagar el vasallaje estipulado a los soberanos cristianos, y cómo se convierte en su segunda esposa, cambiando su nombre por el de Zoraya (una mujer que, tras su conversión al islam, se presenta unas veces como amiga y otras como rival de Aisha, primera esposa del emir de Granada). Se cuenta también parte de la guerra civil de Granada, la toma de Zahara por Muley Hacén y el conflicto con Castilla y Aragón; la confabulación de Aisha con los Abencerrajes y el golpe que prepara para entronizar a su hijo, Boabdil; la entrada en guerra con su esposo y su cuñado, El Zagal, y las conquistas de Málaga, Baza y Almería, a las que siguen las de Almuñécar y Salobreña. Dentro de tanta guerra y disputa palaciega destaca por su emotividad el capítulo dedicado a la toma de Granada, en el que el autor derrama toneladas de documentación.
   

jueves, 20 de abril de 2017

La batalla de los Arapiles, de Benito Pérez Galdós

Nota editorial:

El gran friso narrativo de los Episodios Nacionales sirvió de vehículo a Benito Pérez Galdós (1843-1920) para recrear en él, novelescamente engarzada, la totalidad de la compleja vida de los españoles -guerras, política, vida cotidiana, reacciones populares- a lo largo del agitado siglo XIX. La victoria de las tropas aliadas sobre los ejércitos napoleónicos en LA BATALLA DE LOS ARAPILES, en las cercanías de Salamanca, significó un cambio de rumbo irreversible en la Guerra de la Independencia. Gabriel de Araceli, el pillete gaditano de los días de Trafalgar, acaba en esta entrega sus trabajos y avatares tras una decisiva actuación en la batalla, cerrando felizmente su historia y, con ella, la primera serie de los Episodio.

Antecedentes:

Se dice, se comenta, se escucha, que Don Benito Pérez Galdós es uno de los mejores escritores del siglo XIX. También, que es el máximo exponente de la novela realista del mismo siglo en lengua española.
Don Benito nos viene a la memoria cuando escuchamos el titulo de obras como: “Fortunata y Jacinta, Marianela o Doña Perfecta”, aunque su obra es mucho más prolífera, figurando entre la misma los famosos “Episodios Nacionales”.
“La batalla de Arapiles” es uno de tales episodios.
Estamos hablando de una colección que comprende hasta cuarenta y seis novelas históricas, que son valoradas como un gran referente. Con su lectura podemos hacernos idea de los hechos acaecidos durante el siglo XIX.
Los Episodios se encuentran clasificados en cinco apartados, empezando por la batalla de Trafalgar y acabando la obra con la Restauración de los borbones en España, algo que arrastramos hasta nuestros días con la figura de Felipe VI.
La obra que nos ocupa corresponde en el apartado o clasificación que el afamado autor realiza sobre la Guerra de Independencia.
Si no conocéis a nuestro protagonista, Grabriel Araceli, pronto os será alguien cercano cuando os adentréis en la trama que, al margen del hecho histórico, nos narra Don Benito. Araceli, como personaje principal de la obra, interviene en primera línea de fuego en la sangrienta batalla, en el cerro grande de los Arapiles, quien actúa de forma heroica al aferrarse a la bandera francesa lograda al enemigo y ser herido en un costado, dando lugar a la victoria del ejército aliado, compuesto por españoles, ingleses y portugueses sobre las tropas imperiales napoleónicas.

Argumento: (Fuente Wiki)

El ejército aliado, formado por españoles, portugueses y británicos al mando de Lord Wellington, se encuentra en las proximidades de Salamanca, que todavía está en poder de los franceses. Una joven noble inglesa, miss Fly, se pasea libremente entre las tropas respetada por sus compatriotas y ante el estupor de los españoles, poco acostumbrados a que las mujeres dispongan de este tipo de libertades.
Miss Fly es una romántica enferma de literatura, y enseguida cree ver en Gabriel la reencarnación de los viejos ideales medievales del honor, la virtud y el sacrificio, de modo que se encapricha de él. Gabriel se entera de que Inés y Santorcaz están viviendo en Salamanca, de modo que se presenta voluntario para una suicida misión de espionaje al lugar, ya que Wellington quiere conocer las defensas que los franceses han preparado antes de proceder al asalto.
Miss Fly se empeña en acompañar a Gabriel, pero éste la despista al poco de partir y llega sólo a Salamanca, disfrazado de campesino. Después de no pocos problemas, consigue su objetivo militar y, además, se acerca al lugar donde vive Inés con su padre, pero ella se niega a acompañarle ante el estupor de Gabriel. Unos soldados franceses lo encarcelan acusándolo de espionaje, pero miss Fly lo salva de una muerte segura al interceder por él ante el coronel Desmarets, que está al mando de la plaza y es viejo conocido de miss Fly.

Esa noche, regresan los dos a casa de Inés y Santorcaz, donde Gabriel comprende el motivo por el que Inés no quiere acompañarle: en los meses que han transcurrido desde su rapto, ha aprendido a amar a su moribundo padre, en el que todos los demás no ven sino un monstruo.
Huyen de la ciudad camuflados con un grupo de masones amigos de Santorcaz. Al regresar al campamento, y pese al éxito militar de su misión, todos acusan a Gabriel de haber abusado de miss Fly y lo tratan con una frialdad cercana a la violencia, incluso lord Wellington o la misma Amaranta, que ha venido desde Madrid para reencontrarse con Inés.
Poco después comienza la batalla de los Arapiles, con Gabriel en la vanguardia del ejército aliado. Se comporta con inusitado heroísmo y es herido gravemente en el combate. Durante su convalecencia, miss Fly le confiesa su amor e insinúa que ha dejado que corra el rumor del supuesto abuso para que los dos tengan que ir a Inglaterra y contraer matrimonio. Pero Gabriel sólo tiene en su pensamiento a Inés. Comprendiendo su derrota, miss Fly aclara la situación, e Inés y Amaranta llevan a Gabriel a Salamanca, a casa de Santorcaz.
Al final, Santorcaz, a punto de morir y redimido por el amor de su hija, se arrepiente de sus fechorías y hace las paces con Amaranta. Se perdonan mutuamente. Gabriel también le perdona, y ve en don Luis al hombre que él mismo pudo llegar a haber sido si le hubieran arrebatado a Inés.
Después de la guerra, Gabriel se casará con Inés, y gracias al patronazgo de la condesa, ascenderá en el ejército hasta lo más alto.

Opinión:

Me enamoré, sí, de miss Fly, lo reconozco, y luego, luego sentí una enorme decepción al quedarse compuesta y sin novio y aunque la obra en sí acabó de forma feliz, personalmente me dejó un sabor agridulce, pero nadie puede luchar contra el deseo de un autor, porque si no es Dios, se le parece y hace con su obra y sus personajes lo que le apetece.
Salvados los personajes del propio Araceli, mis Fly y el malo de Santorcaz, (o no tan malo), he de reconocer que el resto de personajes los he encontrado bastante blandos, aunque por suerte para la trama son secundarios y sus apariciones muy esporádicas.
Inés me decepcionó en un inicio, sin embargo, por suerte, cobra fuerza a medida que avanza la trama, pero qué queréis que os diga, mi predilección sigue siendo la inglesita indómita.
Reconozco que es una forma tremendamente amena de conocer un trozo de nuestra historia, aunque en mi opinión, de forma muy subjetiva, pero al fin y al cabo, dado el tesoro que representa toda su obra, hablamos de una joya que no puede dejar indiferente a nadie, ya sea por el telón de fondo de la propia batalla, como de las tramas secundarias que amenizan su lectura.
La obra son muchas en una misma, se trata de una obra histórica, romántica, de aventuras, sin olvidar el puntito de comedia y la tragedia griega de la batalla donde miles de cadáveres se amontonan en el cerro alto de los Arapiles y en el resto del campo de batalla.
En cuanto a las tramas que envuelven la obra, dejando de lado el romance, es digno de mención la descripción que Don Benito nos regala con la red de espías, (nuestro Araceli), al entrar en Salamanca para tomar buena nota de las defensas francesas y allanar la entrada del ejército de Wellington. Por cierto, si queréis saber más,… leerla.




miércoles, 15 de marzo de 2017

El viejo y el mar, de Ernest Hemingway



Ochenta y cuatro días seguidos sin pescar es demasiado para un anciano sin estrella, que por el contrario nunca pierde la esperanza. Sabe que tarde o temprano tendrá suerte y la vida le sonreirá… ¿Suerte?
Santiago está en las últimas, es un anciano pescador que tiene el reconocimiento de todos, y el cariño de Manolín, pero el chaval no va a acompañarle en su aventura con el pez espada. Santiago tiene que embarcarse solo porque es la historia de su vida, una vida de esfuerzo, sacrificio y tenacidad, ese es Santiago, el viejo, y tiene que hacer realidad su sueño, al que persigue sin descanso con lo poco que posee, un diminuto esquife y su férrea voluntad.
Todos nos levantamos, caemos y volvemos a levantarnos, es la historia de la humanidad ahora representada en el viejo pescador que nos retrata Hemingway, Santiago. El sabor amargo de la derrota se contagia como un reguero de pólvora cuando devoras las últimas páginas de esta obra. Tú, lector y observador de la trama que hilvana el autor con un lenguaje llano, cercano y a la vez experto, te sientes embargado por esa amargura que te aprisiona el pecho y la garganta, porque ser testigo de esa incansable lucha, de ese eterno sufrimiento, te hace sentir una empatía infinita por Santiago.
Recuerdo cuando de joven lo leí por primera vez, no tengo la sensación de que en aquel entonces me afectara de ninguna manera, ¡ay la juventud!, sin embargo, ahora, con el paso de los años, encuentro una similitud aplastante con la realidad de la vida que nos envuelve en nuestro camino por esta tierra que nos conduce a… ¿Quién sabe dónde?
He necesitado del cúmulo de mi experiencia en la vida para darme cuenta de la grandeza de esta obra. Para entender las ansias, los anhelos, las frustraciones, la lucha eterna, diaria, cotidiana por cumplir un sueño, para luego darnos cuenta que somos simples transeúntes de esta vida, que nada tenemos y nada nos pertenece. Por mucho que nos empeñemos, solo hay una máxima,… sobrevivir y sentirse agradecido por el hecho de existir.
La obra en sí misma no me importa nada, el mensaje de su aventura es lo realmente significativo, lo que engrandece a Hemingway, lo que encumbra a “El viejo y el mar”, una obra escrita en 1952 por encargo de la revista Life sobre un anciano pescador cubano que se enfrenta a la despiadada batalla de su vida por capturar un noble pez. Noble como el corazón de Santiago que da gracias al creador por su fortuna, aún temiendo lo peor, aún sabiendo que la vida te lo da y ella te lo quita.

Santiago, como todos, se siente ilusionado, luego cansado y agotado, luego, simplemente derrotado, sin embargo mañana será otro día y ya planea con Manolin salir a la mar, como gusta llamarla Santiago, para aprovechar los dos o tres días de viento que quedan, y volver a pescar juntos. Yes que la esperanza, las ganas de vivir, no se pierden nunca, por muchas veces que tengamos que volver a levantarnos. Somos así, temerarios, fuertes, incansables, como Santiago.

martes, 7 de marzo de 2017

La Familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela

La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela



Ni qué decir tiene que yo hubiera clasificado la obra directamente de epistolar, (dicen que la ignorancia es muy atrevida), sin embargo los euritos y entendidos en la materia la clasifican dentro de la corriente literaria creada en la novela española de principios de 1940 como: “Tremendismo”, y es más, la catalogan como de picaresca y novela social de los años treinta, estilo surgido de la posguerra y con el que estoy de acuerdo. Pues bien, bajo esas premisas y dado que nos encontramos ante una obra que figura entre las cien mejores novelas españolas del pasado siglo y que ha sido analizada por grandes maestros de la crítica, he de dar mi brazo a torcer.
No hay nada como leer a los clásicos para darse cuenta de cómo cambian los tiempos y la percepción del individuo de cualquier acto que pudiéramos etiquetar como “cruel”. Si la obra de nuestro ilustre Don Camilo es etiquetada de brutal y violenta, propia del realismo del siglo XIX, (la que tal vez pudiera escandalizar a nuestros padres), deberían leer obras actuales tan reales en la contienda, desesperanza, desasosiego y crueldad en la batalla, como la trilogía de Publio Cornelio Escipión: “El Africano”, de nuestro encunado Santiago Posteguillo, a quien reverencio, para comparar una narrativa con otra con respecto a lo que es cruel y no lo es.
Yo sigo pensando que se trata de una obra epistolar, aunque encuadrada en esa corriente de: “Tremendismo”, y como tal, narrada en primera persona, con un testigo protagonista que nos ilustra acerca de los contratiempos y dificultades de su vida en aquella España rural plagada de conflictos políticos, y por ello, cuajada de una inestabilidad social propicia para una revuelta, dada la miseria en la que vivían.
Sus personajes, con un vocabulario llano, vulgar en ocasiones y nada culto, salvo el gran aporte de nuestro autor, nos muestran la España de principios de siglo, sus vicisitudes y problemas ante la vida, su miseria. Es, asimismo, una novela  trágica, dado que es la propia personificación de la venganza encarnada en Pascual Duarte:
«Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y sin embargo, cuando nos vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte. Ese es Pascual Duarte, un campesino extremeño que nos narra su autobiografía dentro de un contexto rural y de marginalidad.
Pascual Duarte es un hombre atormentado por su infancia, en la que su padre gustaba de dar palizas, tanto a él como a su madre (su madre, caso aparte en esta obra). Un hombre que rechaza la violencia por principios, pero que no se achica ante las amenazas. Un pobre campesino golpeado por la vida, pues no consigue levantar cabeza con la tragedia que sufre su familia, tanto con su hermano pequeño, padre, víctima de la rabia, y sus dos hijos tenidos con Lola, su esposa, que al igual que el resto descansa en el camposanto del pueblo. De sus dos hijos, el primero no llegó a ver la luz del Sol, pues Lola sufrió un aborto a su regreso del viaje de bodas por causa de un mal encuentro con la mula que montaba, y el segundo, “Pascualillo”, que abandonó la existencia con tan solo once meses de vida, sin olvidarnos de su hermana, Rosario, abocada a ejercer la prostitución y convertirse en la mujer que mantiene a “El Estirao”, su chulo, hombre que aprovechó la ausencia de Pascual para cortejar a Lola, algo que pagaría con su vida.
Su madre, según Pascual Duarte, es la responsable de sus tragedias, eso nos cuenta desde la prisión en la carta que nos regala donde no ahorra los detalles crueles, bruscos, violentos, desgarradores. Ella, su madre, de quien no recuerdo revele su nombre, es sin duda la razón de que se encuentre en presidio, pues su ira y rabia llevo a nuestro protagonista a acabar con su vida mientras la mujer dormía en su alcoba.
Pese al tiempo transcurrido nos encontramos ante una obra actual, sin ningún género de dudas, dado que nos muestra la violencia de género, prostitución y miserias que hoy, por causa de la prolongada crisis y hundimiento del “Estado del bienestar”, vemos a diario con nuestros vecinos, y Don Camilo nos regala su arte y bien hacer con la habilidad manifiesta para la lengua y el verbo, incorporando en su prosa una buena muestra de nuestro refranero que acompaña con grandes soliloquios.

La Familia de Pascual Duarte, una obra para leer con calma, una obra para el recuerdo.

martes, 21 de febrero de 2017

Viaje a la Alcarria, Camilo José Cela

No hay texto alternativo automático disponible.Viaje a la Alcarria nos transporta a la España de 1946, a la comarca del suroeste de Guadalajara, cuando las mulas y los burros tiraban de los carros y no había más asfalto que tierra, piedras y polvo para transitar de pueblo a pueblo. Es un cuaderno de viajes que acaba como empieza, de sopetón, como diría Don Camilo. Te das cuenta que has consumado su lectura cuando el narrador manifiesta que: “da por concluido su viaje” que ha durado poco más de una semana, y a fe mía que remata el relato sin más, sin que el lector vea venir el final, como el coscorrón de la abuela, que lo sientes porque pica, pero no sabes de dónde ni por qué ha venido, así concluye el viaje, sin más.
El peregrino, Don Camilo, se echa el morral a la espalda y se cuelga la cantimplora a la hebilla del cinturón y vaga por los pasajes de la comarca, describiendo, con tantas comas como el lector precisa para una correcta respiración; los pueblos, campiñas y gentes que la habitan. El viajero se detiene en deleites terrenales: buena comida, buen cobijo, cuando le es posible conseguir techo, buenas tertulias y largas y pesadas caminatas. Es un vagabundo culto que se agarra a su tesoro, su libertad. Es como meditar sentado en una losa en la soledad y silencio de la ronda de tierra, fumando un pitillo, regando el gaznate con agua fresca de su cantimplora, ensimismado en la grandiosidad y belleza que le rodea, de su quietud, del discurrir de un arrollo, de la paz de la Alcarria.
No hay texto alternativo automático disponible.Poco sabemos del viajero, salvo que está casado y tiene un chiquitín del que se despide hasta su regreso, nada más nos dice, ni falta que hace porque a nadie le interesa.
En su caminar nos muestra las gentes tal y como eran, sencillas, honestas, trabajadoras, serviciales, o no, descaradas, depende de cada quien, porque cada cual es como le da la real gana.
No hay que despreciar a algún que otro personaje pintoresco con el que se cruza, come, cena, viaja, duerme o entable una tertulia, interesante o no, como un loco, un mendigo andrajoso, un alcalde culto, un médico parco en palabras, y sobre todo, la inmensa mayoría de ellos, con recuerdos de un pasado glorioso, quizás inventado, quizás soñado, quizás real, solo quizás.
Observamos a través de los ojos del viajero la cultura, folclore, costumbres, arquitectura y sobre todo, el bello paisaje de los pueblos que discurren por el Tajo y sus afluentes.
Utiliza en su deambular el carro de algún arriero comprensivo con el viajero, que le invita a auparse al pescante y compartir un trecho del camino, incluso se sube en autobuses de línea abarrotados por gitanos y guardias civiles, y como no, en automóviles que vuelan sobre el camino, haciendo la distancia más corta y llevadera, pero sobre todo, ante todo, viaje a la Alcarria se hizo para caminar, para patear la tierra, dormir al raso, oler, degustar, ver, conocer gentes y entablar tertulias, porque la tertulia, lo que ahora no se lleva, es un acto que pone en gran valor, en extremo valor, como debe ser.
Nos conduce por pueblos como: Taracena, Torija, Brihuela, Masegoso, Cifuentes,  Archilla, Budia, Trillo, El Olivar, Durón, Sacedón, Casasana, Pareja…
Por suerte para el lector, el viajero se detiene en breves descripciones del entorno, pequeños apuntes que ayudan a proseguir con la obra en la que utiliza un lenguaje rico, acompañado de una prosa lineal y sin fisuras. Lo mismo hace con los pueblos y sus gentes, como cuando nos narra su encuentro con Martín Diaz, carretero de Trijueque, o Quico, el hijo de la posadera de Trillo y su mula Jardinera, o a Julio Vacas, El Mierda o Tío Gato, Tío Remolinos, El Rata o Felipe el Sastre, porque en aquella España de mediados del Siglo XX, los apodos, aunque no supieras de dónde venían, eran la tarjeta de presentación de cualquier hijo de vecino que se preciase, y a mucha honra.
La imagen puede contener: una personaEl viajero nos ameniza la lectura con breves poemas de su propia cosecha, que apunta en un cuaderno acompañado del humo de su cigarrillo o un habano regalado, que no tira, una estupenda perdiz y un buen vaso de vino de la tierra.

Don Camilo nos adentra en las cuencas del Tajuña, del Cifuentes y del Tajo, sin plan previo, a lo que salga. Así me levanto, así escojo el siguiente pueblo, el siguiente arrollo, el siguiente puente, el siguiente camino, sin preverlo, sin ataduras ni horarios, en completa libertad, como debe ser y punto. Nada de organizar nada, a lo que salga, que es como vale la pena andar y soportar el peso eterno del morral.